Testimonios del 4-M: "No me han dejado votar... un voto menos para Vox”

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La Comunidad de Madrid celebra este martes unas elecciones autonómicas adelantadas por la moción de censura en Murcia y celebradas en los últimos días del estado de alarma decretado en España por la pandemia de coronavirus.

Más de cinco millones de madrileños están convocados a unos comicios celebrados en día laborable y marcados por las medidas contra la Covid, las cuartas elecciones celebradas en la pandemia. Estos son los testimonios de cómo viven estos electores la cita con las urnas.

El voto de Javier no contará en estas elecciones. Según explica, semanas antes había solicitado el voto por correo, pero finalmente acudió a votar. Este martes ha ido al colegio junto a su padre y cuando ha llegado a la mesa... “no me han dejado votar... un voto menos para Vox”, lamenta.

“Esta un poco lioso esto... Sé que en una cola estamos los mayores de 65 y en la otra el resto, pero luego llaman a una mesa y nos lían a todos. Las colas están bien organizadas pero a la hora de llamarnos...fatal”, advierte Concha, quien espera su turno frente al colegio Nuestra Señora de la Concepción.

Ruth es la encargada de sendas filas en el colegio de Nuestra Señora de la Concepción. "Está siendo un poco lioso porque la gente hace toda la cola y cuando llega al final les tienes que decir que tiene que ponerse en otra. El problema es que no hay nadie al final de la cola y esta labor la están haciendo los apoderados, que no les toca a ellos... Tiene que estar hasta la Policía avisando y es un jaleo.

"Se necesitaría a una persona al final de la cola para advertir a los mayores de 65 que tienen prioridad. Los mayores de 65 que vayan a votar, por favor, que vengan directamente a la puerta y hagan su propia cola”, insiste Ruth.

Lola (nombre ficticio) ha ido a votar al colegio de su nieto donde “encima no tiene clase”. “Tendrían que haberlo hecho en iglesias o en polideportivos, si no haberlo puesto en sábado”, critica.

“Nos hemos quedado con el porque tiene que estar acompañado, ¿verdad hijo?”. A Lola no le llama la atención las largas cosas, le indigna que sea día lectivo: “Con distancia esta bien, lo que está muy mal es haberlo hecho en martes”, dice indignada.

Sara tiene 20 años y acude a primera hora de la mañana porque tiene clase por la tarde. “Es cierto que han puesto franjas horarias pero hay a gente que nos trastoca el horario. Por ejemplo yo vengo ahora con la gente más mayor porque tengo clase por la tarde”.

Sara lleva puesta una mascarilla FPP2. En unos metros tendrá que ponerse encima una quirúrgica. “Aunque podría haber más medidas de seguridad, dentro de lo que cabe estamos haciendo todo lo que está en nuestras manos”.

Pasadas las 10 de la mañana unos 250 vecinos del barrio Avenida Donostiarra ya han acudido a votar al colegio Carlos V. “La verdad que ha venido muchísima gente a primera hora sobre todo, el rango de edad ha sido más mayor”. Marta es voluntaria en este centro; su labor es repartir doble mascarilla: “Las medidas de seguridad están bastante bien, una mascarilla encima de la que llevan puesta y les dividimos en grupos pequeños”.

Pero a las 11:30 horas el escenario es muy distinto. Lo cuenta la voluntaria que reparte mascarillas desde la apertura del colegio: “No he parado, ha venido un montón de gente y ya de todo rango de edad”.

“La distancia es complicado de gestionar porque las personas se juntan entre ellas, pero con el tema de las mascarillas voy bien”. A estas horas ya habrá venido “el doble: unas 500 personas”.

Francisco y Ángeles acuden juntos a votar. “De momento lo vemos bien: la entrada por un lado y la salida pro otro”. Este matrimonio no recuerda unas elecciones tan particulares pero se sienten tranquilos: “Lo estamos pasando como podemos pero estamos vacunados”.

Beatriz tiene 25 años y acaba de ejercer su derecho al voto. “Ha sido como otras veces solo que con más colas”, valora esta joven.

Eso si, “había menos gente en las mesas: solo votaba yo y otro esperaba cerca, el resto hace cola fuera”. Esta joven es enfermera y tiene turno de tarde: “No me ha trastocado la jornada”

"Me he cogido el día libre porque entre las cuatro horas que tengo para votar y las otras cuatro de libre disposición aprovecho para quedarme con los niños", cuenta Antonio mientras toma el camino hacia su colegio electoral.

Lo hace acompañado de sus hijos y más padres del colegio: “Mientras unos votamos otros se quedan con ellos, nos turnamos”, cuenta.