Entrevista | Alberto Garzón: "Si las reformas que pide la UE son bajos salarios o hacer recortes será un grave error"

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Alberto Garzón (Logroño, 1985) recibe a 20minutos.es en su despacho del Ministerio de Consumo, una sede que comparte con la Vicepresidencia segunda de Pablo Iglesias y el Ministerio de Sanidad de Salvador Illa. Durante la pandemia, el protagonismo de ambos ha dejado en un segundo plano el trabajo de Consumo, que sin embargo sigue preparando la normativa para regular la publicidad de las apuestas online y que además presentó hace unos días un proyecto para etiquetar los productos alimenticios en función de lo saludables que sean.

Hay medidas que tienen carácter coyuntural, pero la mayoría son estructurales y están para quedarse, como el ingreso mínimo vital. En el debate que hay ahora en la UE es importante que ganen las posiciones de los que defendemos que hay que hacer las cosas de forma diferente a la última crisis. Hay países que insisten en volver a los recortes, y eso sería un error, generaría una crisis económica, social y política nueva.

El decreto se va a parecer más a la prohibición total vigente durante el confinamiento que al borrador de febrero. Pero la publicidad es legal, y cada paso que damos debe estar muy bien sostenido para que no nos lleven a juicio y nos tiren el proyecto entero. Por eso es un avance paulatino.

Vamos a esperar, pero este tiempo de estado de alarma nos ha dado un soporte jurídico para avanzar más rápido.

Hemos vuelto a enviar el proyecto a la UE con las modificaciones, esperemos que nos respondan con urgencia, como hemos solicitado. Pero en estas circunstancias de pandemia somos incapaces de dar una fecha.

Aquello se utilizó para atacar al Gobierno, pero lo cierto es que cualquiera puede ir a los informes de la CEOE para ver que se dicen cosas similares a lo que yo dije. El turismo es un sector muy importante para nuestro país. Pero esta crisis debe hacernos repensar y diversificar nuestra economía.

Tenemos la oportunidad de hacer política industrial y hay que aprovecharla. Debemos hacer de la necesidad virtud: estamos ante un momento extraordinario y no se trata solo de volver a tener crecimiento, sino de plantearnos qué tipo de crecimiento queremos. Un crecimiento que permita mejores salarios es el objetivo, aunque lo urgente es lo que hemos acometido hasta ahora.

Se están rescatando empresas para socializar pérdidas desde la crisis anterior: ahí tenemos el ejemplo de Bankia. Aspiramos a que no sea ese el mecanismo, porque el Estado no está para socializar pérdidas, sino también para participar de los beneficios. Aquellos países con mayor fortaleza industrial han podido hacer frente mejor a la pandemia, y para eso hace falta un Estado que dé préstamos a empresas tecnológicas, que ofrezca líneas de crédito... y también se puede valorar que el Estado participe de sectores como la innovación.

La pregunta que hay que hacerse es por qué en Alemania los sueldos son más altos que en España. Y no es porque seamos más vagos, es porque Alemania tiene una fortaleza industrial, un modelo más diversificado, una economía con más contenido tecnológico o de conocimiento. Tenemos que ir hacia eso, y para ello hace falta que el Estado sea capaz de crear incentivos para que las empresas innoven, porque al final la innovación la hacen las empresas.

La financiación puede provenir de diferentes fuentes: la fiscalidad, la deuda, los fondos que te pueden prestar instituciones internacionales o las transferencias que te hagan esas instituciones. Estos dos últimos conceptos son los que se están debatiendo en la UE y son los más cuantiosos, los que verdaderamente pueden relanzar la economía. Con esto podría ser suficiente para hacer frente a nuestros niveles de déficit y deuda, que se han disparado pero que hay que ir reduciendo con crecimiento económico, no con recorte de gasto, porque recortar y recortar hunde la economía.

Dependemos en gran medida de Europa porque carecemos de la gestión de nuestra propia moneda. Dependemos de las decisiones del BCE y de los fondos que se están debatiendo en la Comisión Europea.

A mí me parecería muy bien que se pidiera algo a cambio, reformas estructurales. Pero esas reformas estructurales deberían significar empujar hacia la inversión en i+D, en Educación, líneas de crédito solo para empresas innovadoras... Si por reformas estructurales entendemos más de lo mismo (bajos salarios, reformas laborales, recortar en lo público...), es un grave error.

Creo que esa candidatura es positiva para este país, porque todos estos problemas están haciendo que Europa tenga dos velocidades. Eso es insostenible, y poner a alguien convencido de que es insostenible económica y políticamente solo puede beneficiar a España.

En un Gobierno de coalición es normal que haya posiciones distintas. La clave es entender que Nadia Calviño representa al Gobierno, y yo la prefiero a alguien que defienda en el Eurogrupo unas posiciones como las de los países del norte, de recortes en los servicios públicos de los países del sur porque nos acusan de no saber gestionar nuestra economía.

Yo creo que estamos muy fuertes, y quien apostaba por que esto era un Gobierno débil que no iba a sobrevivir se equivocaba. Hemos podido cometer errores, pero estamos actuando bien y eso da solidez.

Nosotros no hemos renunciado, los grupos han llegado a un acuerdo para intentar favorecer un acuerdo más amplio con otros grupos. Pero nosotros seguimos defendiendo nuestras posiciones.

Todavía hay que negociarlos, pero el acuerdo de coalición se basa en un pacto programático que hay que cumplir. Ese ese el punto de partida. Lo atractivo es ser capaces de consolidar la mayoría de la investidura, que incluye a ERC, sin perjuicio de seguir sumando a otras fuerzas.